El ámbar es ligero, cálido al tacto y brilla bajo la luz UV. El error más peligroso es confundirlo con el fósforo blanco de antiguas municiones, que tiene un aspecto parecido.
Pruebas sobre el terreno
- Agua salada. En agua muy salada, el ámbar flota. La mayoría de las piedras y del vidrio se hunden.
- Linterna UV. Bajo la luz UV, el ámbar brilla en blanco amarillento o azulado.
- Calor. El ámbar se calienta enseguida en la mano. Una piedra sigue fría.
- Peso. El ámbar pesa claramente menos que una piedra del mismo tamaño.
Para saber más sobre la prueba de la linterna, consulta la búsqueda de ámbar con luz UV.
Fósforo: la norma de seguridad
En las playas del Báltico aparece fósforo blanco procedente de restos de municiones. Parece ámbar pálido, lechoso o amarillento. Cuando se seca y se calienta, puede inflamarse por sí solo y causar quemaduras profundas.
- No guardes los hallazgos en el bolsillo.
- Llévalos en un recipiente metálico lleno de agua.
- No calientes un hallazgo para comprobar su olor. Esa prueba es destructiva y peligrosa.
Si encuentras una pieza sospechosa, déjala en el agua donde está y llama al número de emergencias, el 112.
No te pierdas la próxima ventana
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